TRILCE XV En el rincón aquel, donde dormimos juntos tantas noches, ahora me he sentado a caminar. La cuja de los novios difuntos fue sacada, o tal vez qué habrá pasado.
Has venido temprano a otros asuntos y ya no estás. Es el rincón donde a tu lado, leí una noche, entre tus tiernos puntos, un cuento de Daudet. Es el rincón amado. No lo equivoques.
Me he puesto a recordar los dìas de veranos idos, tu entrar y salir, poco y harta y pálida por los cuartos.
En esta noche pluviosa, ya lejos de ambos dos, salto de pronto... Son dos puertas abriéndose, cerrándose, dos puertas que al viento van y vienen sombra a sombra.
CESAR VALLEJO (Perú) |